lunes, 13 de abril de 2009

Relatos Gays - MI EXPERIENCIA FEMENINA EN COLOMBIA

Como recordaran, soy casado (hace 20 años), tengo hijos, 42 años y como saben de vez en cuando me siento atraído (a) por hombres y deseo ser considerada mujer y chupar toda clase de vergas (penes) y que me metan la verga hasta lo más profundo de mi culo. Por ahora solamente estoy haciendo sexo con mi sobrino, el cual me esta satisfaciendo el deseo de ser su mujer, por lo que aparte de mamarle su verga, me penetra y me hace sentir amada como mujer (homosexual).



Como saben también les he confesado que me gusta por supuesto hacerlo con una bella mujer, de cuerpo escultural (aunque en este terreno prácticamente no he tenido mayor suerte y desde que soy casado solo lo he hecho con mi esposa, que cuando quiere se porta como una verdadera profesional del sexo) y finalmente una de mis fantasías es participar en una relación de lesbianismo entre dos o más mujeres de buen cuerpo y bonitas, para poder disfrutar ya sea solo verlas y mucho mejor participar activamente, mamándoles esa tortita preciosa que tienen (cueva, vagina) para disfrutar de ellas y que ellas gocen metiéndome en mi culo todo tipo de objetos que ellas quieran y si lo desean también chupar mi verga.Después de esta pequeña introducción paso a describir con detalle:Mi experiencia femenina en la capital de Colombia, Santafé de Bogotá



Era un domingo como a las 8 de la noche de junio de 1999 que el avión que me llevó a Bogotá aterrizaba procedente de Panamá, en donde hice transbordo de mi viaje inicial desde mi querido El Salvador. Saliendo del aeropuerto inmediatamente sentí el cambio de clima, ya que en El Salvador, la temperatura promedio es de 28 a 30 grados y en Bogotá en la noche baja hasta a 4 grados o menos y a mediodía sube hasta un máximo de 18 a 20 grados por lo que se imaginaran el impacto que tuve.Afuera del aeropuerto me esperaban de la institución en donde cursaría una pasantía por cinco meses relacionada con la labor que yo desarrollo en mi trabajo. Jairo (mi contacto) me saludo muy amablemente y me dijo que me habían reservado una habitación en un hotel ubicado en una zona llamada Chapinero y que estaba accesible a la zona comercial y financiera en donde me iba a desplazar.



La habitación era bastante grande para mis necesidades, tenía una gran sala totalmente alfombrada, cocina con su respectiva refrigeradora, el área del baño era casi como una pequeña habitación con un gran espejo que cubría toda la pared frente al lavabo (lavamanos) y puerta y división transparente como división de la ducha y el resto del área. La habitación de dormir tenia dos camas preparada para habitación doble y el botones me explicó que ese hotel estaba diseñado de esa manera porque antes era Aparta hotel. La verdad es que me sentía bien a gusto con el hotel escogido. Tenía un pequeño bar en donde me llamo la atención una botella de vino que tenía un cuello delgado bien pronunciado (como un pene de 5 a 6 centímetros) y después seguía con el ancho normal de las botellas.Esa noche nada más me llamo la atención a excepción de que prácticamente toda la mitad de la pared que daba a la parte de la calle eran ventanas de vidrio y daban con las ventanas (también grandes) de unos apartamentos que estaban contiguo al hotel; luego me desnude y me fui a la cama tirándome encima como 6 frazadas.



Al siguiente día, fui más curioso y me percate que el botones que me había atendido tenía un cuerpo bien formado, era bastante guapo (bonito) como de 30 años, moreno y naturalmente baje la vista a la altura de su verga (pene) y me deleite de ver como resaltaba un gran bulto detrás del pantalón que andaba y que le quedaba algo ajustado.Al tercer día de mi estadía, como llegaba temprano al hotel, me puse a ver televisión y resulta que me acerque a la ventana y casi se me salen los ojos al ver que en uno de los apartamentos de enfrente, estaban dos tipos besándose y acariciándose mutuamente; (Cabe aclarar que solo mi habitación en ese piso tenia esa vista) inmediatamente me puse cómodo en una silla y comencé a ver el espectáculo, pasaron un buen rato, abrazados y minutos después pasaron a una habitación en donde uno de ellos se acostó boca arriba y el otro se sentó a la orilla de la cama, le saco la verga y comenzó a acariciar ese hermoso pedazo de carne con la mano, al rato se lo llevo a la boca y comenzó a comérselo. Hasta ese momento yo estaba a mil y acariciaba mi culo y le metía uno de mis dedos (el más grande por supuesto) y con la otra mano me acariciaba mi verga.



Los tipos a simple vista les gustaba dar espectáculo, pero al final lo dejaban a uno entusiasmado ya que cuando se iban a desnudar por completo para hacer el sexo fuerte, corrían las persianas y ya no se podía ver nada. Ese día yo ya estaba super caliente y entre rabietas y maltratando a los descarados me puse a acariciarme mi cuerpo, a sobarme los pechos, y pasar la mano por mis huevos y doblarme la verga (pene) a manera que con la cabeza me rozara el culito. Pase en esas caricias como media hora y cuando ya estaba que iba a explotar me masturbe como loco y finalmente tire un chorro de leche que cayo como a medio metro de donde estaba sentado.



Con esos antecedentes, al día siguiente me fui al supermercado que me quedaba como a tres cuadras y compré vejigas grandes (las que se utilizan en las fiestas de cumpleaños) y ya verán para que las utilice.



Al fin de semana de estar en el hotel (un sábado) como a las 4 de la tarde, comencé a tomar unas cervezas en la habitación y me senté en la silla que ya tenía su lugar en la ventana a ver la televisión. Yo estaba totalmente desnudo con cierto grado de morbo y como a las cinco de la tarde comenzó el espectáculo de la pareja de homosexuales (por ponerles un nombre). Como siempre comenzaron en un cuarto y terminaron en otro con las mismas caricias de siempre. Al terminar el show, como es normal yo ya estaba caliente y acariciándome como loco la verga y el culo. Ellos cerraron las ventanas y yo me fui al closet, saque de una de las gavetas una vejiga y agarre la botella de vino de cuello largo que se encontraba en el pequeño bar de la habitación, la puse sobre la silla, la limpie y le puse la vejiga a manera de condón.



Comencé a sentarme en la botella, tome con mis dos manos ambas nalgas, me abrí el culo para depositarlo en la botella y después de resistirse mi ano a recibir lo que le estaba ofreciendo, me introduje la botella y como ya estaba lubricado fácilmente entró y estuve gozando con la botella metida hasta el cuello antes de comenzar la parte gruesa y cuando estaba bien caliente y sacando gotas de semen, no aguante más y poco a poco fui bajando por todo lo grueso de la botella, hasta que de dolor y placer aguante meterme hasta la mitad. Era mi primera experiencia metiéndome algo tan grueso en mi culo que gemía de placer a tal grado que sin necesidad de masturbarme con la mano, me vine con un chorro de semen con solo sentir esa botella de vino que tenía metida en mi culito y cuando la saque me puse frente al espejo viendo como quedaba mi hoyo y disfrute verme todo desfloronado y con un hueco que me duro un par de segundos para que automáticamente volviera a su lugar como si nada hubiese pasado. Quite la vejiga que por supuesto estaba totalmente llena de heces y la deje ir al servicio. Deje la botella en su lugar y seguí viendo televisión.



Ese sábado continúe tomando cerveza y como a las 7 de la noche, tocaron a mi puerta, era el botones que por cierto se llama Armando que muy cortésmente había llegado a saludarme. Lo hice pasar a mi habitación y como le sentí un cierto olor a licor, le ofrecí un trago de nectar (licor con anís muy típico de Colombia) y me dijo que con mucho gusto pero que supiera guardarle el secreto ya que le podía costar el trabajo. Le serví el trago lo que aproveche para rozarle con malicia su mano y como yo estaba algo caliente todavía, le pregunte que si él sabia de los homosexuales que vivían enfrente y con una sonrisa me dijo, "por lo que veo ya sabe del cine". Yo sonreí y le dije que lo invitaba en otra ocasión para verlo juntos y matar el rato platicando de cualquier cosa, ya que me sentía algo solo estando en esa habitación tan grande.



Armando me dijo que iba a estar libre el martes y miércoles, pero que de cualquier manera iba a llegar al hotel para platicar y no tener problemas con su trabajo.



El martes yo llegue al hotel y me fui directo al baño, me bañé y por si había actividad con Armando me metí el dedo en el culo y me lo metí hasta el fondo para sacar cualquier suciedad. Me puse un hilo dental negro que me había comprado en un almacén de ropa intima femenina y me cubrí con una salida de baño tan pequeña que casi parecía una pequeña faldita y me puse una camiseta blanca (t - shirt) desmangada y algo pegada a mi cuerpo, con la cual me saltaban mis pezones y se veían graciosas ya que mis pechos son algo grandes como de niña adolescente. Ese día era de suerte para mí ya que los vecinos del apartamento de enfrente como siempre comenzaron sus caricias y yo ya estaba desesperado de que llegara Armando. Cuando yo ya me había tomado como 4 tragos del Ron Viejo de Caldas, tocaron a mi puerta y mi corazón dio vueltas. Era Armando que iba con unos jeans bien ajustados y una camiseta bien pegada a su cuerpo, me saludo e inmediatamente le serví un trago de ron bien cargado.



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